Pregunta: "¿Qué sucede después de la muerte?"
Respuesta: La pregunta acerca de lo que sucede después de la muerte puede ser confusa. La Biblia no es explícitamente clara acerca de cuándo una persona va a alcanzar su destino eterno definitivo. La Biblia nos dice que después de la muerte, una persona es llevada al cielo o al infierno basado en si él o ella han recibido a Cristo como su Salvador. Para los creyentes, después de la muerte significa estar ausente del cuerpo y presente con el Señor (2ª Corintios 5:6-8; Filipenses 1:23). Para los no creyentes, después de la muerte significa castigo eterno en el infierno (Lucas 16:22-23).
Es difícil entender lo que sucede después de la muerte. Apocalipsis 20:11-15 describe a todos aquellos en el infierno, siendo arrojados al lago de fuego. Apocalipsis los capítulos 21-22 describe un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra. Por tanto, parece que hasta la resurrección final, después de la muerte una persona reside en un cielo e infierno “temporales”. El destino eterno de una persona no va a cambiar, pero la “localización” precisa del destino eterno de una persona va a cambiar. En algún punto después de la muerte, los creyentes van a ser enviados al Nuevo Cielo y Nueva Tierra (Apocalipsis 21:1). En algún punto después de la muerte, los no creyentes van a ser arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Estos son los destinos eternos finales de toda la gente – basados totalmente en si una persona ha confiado sólo en Jesucristo para la salvación de sus pecados.
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
viernes, 12 de agosto de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
VELAD Y ORAD
VELAD
Y ORAD
Oramos a nuestro Dios, y
para defendernos montamos guardia contra ellos de día y de noche.
Velad y orad para que no
entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
Perseverad en la oración,
velando en ella con acción de gracias; echando toda vuestra ansiedad sobre El,
porque El tiene cuidado de vosotros.
Sed de espíritu sobrio,
estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente,
buscando a quien devorar. Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las
mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en
todo el mundo.
¿Y por qué me llamáis:
“Señor, Señor”, y no hacéis lo que yo digo?
Sed hacedores de la palabra
y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.
¿Por qué clamas a mí? Di a
los hijos de Israel que se pongan en marcha.
Por nada estéis afanosos;
antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean
dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en
Cristo Jesús.
Nehemias. 4:9 Mateo. 26:41
Colosenses. 4:2 I Pedro5:7-9 Lucas. 6:46 Santiago. 1:22 Exodo. 14:15 Filipenses. 4:6,7
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
lunes, 8 de agosto de 2016
QUE SIGNIFICA REALMENTE SEGUIR A CRISTO
¿Qué significa realmente seguir a Cristo?"
Respuesta: En los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), el mandamiento de Jesús de 'sígueme' aparece repetidamente (por ejemplo, Mateo 8:22; 9:9, Marcos 2:14; Lucas 5:27; Juan 1:43). En muchos casos, Jesús estaba llamando a los doce hombres que llegarían a ser Sus discípulos (Mateo 10:3–4). Pero otras veces, Él estaba hablando a quien quería lo que Él tenía que ofrecer (Juan 3:16; Marcos 8:34).
En Mateo 10:34–39, Jesús indicó claramente lo que significa seguirlo. Él dijo, “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”
Jesús trayendo una "espada" y volviendo a miembros de la familia uno contra otro puede parecer un poco duro después de palabras como “todo aquel que en Él cree no se pierda (Juan 3:16). Pero Jesús nunca suavizaba la verdad y la verdad es que seguirle a Él conduce a decisiones difíciles. Volverse atrás a veces puede parecer muy atractivo. Cuando la enseñanza de Jesús pasó de las Bienaventuranzas (Mateo 5:3–11) a la Cruz venidera, muchos de los que lo habían seguido lo abandonaron (Juan 6:66). Aun los discípulos decidieron que seguir a Jesús era demasiado difícil la noche que Él fue arrestado. Cada uno de ellos le desertó (Mateo 26:56; Marcos 14:50). Esa noche, siguiendo a Cristo significó una posible detención y ejecución. En vez de poner en riesgo su propia vida, Pedro negó tres veces que conocía a Jesús (Mateo 26:69–75).
Seguir a Cristo verdaderamente significa que Él se ha convertido en todo para nosotros. Todo el mundo sigue algo: los amigos, la familia, la cultura popular, los deseos egoístas, o Dios. Sólo podemos seguir una cosa a la vez (Mateo 6:24). Dios declara que no deberíamos tener ningún otro Dios delante de Él (Éxodo 20:3; Deuteronomio 5:7; Marcos 12:30). Seguir a Cristo verdaderamente significa que no seguimos algo más. Jesús dijo en Lucas 9:23, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” No existe tal cosa como un "discípulo a medias.” Como lo demuestran los discípulos, nadie puede seguir a Cristo por el poder de su propia fuerza de voluntad. Los fariseos eran buenos ejemplos de aquellos que estaban tratando de obedecer a Dios en su propia fuerza. Su esfuerzo propio condujo solamente a la arrogancia y la distorsión de todo el propósito de la ley de Dios (Lucas 11:39; Mateo 23:24).
Jesús dio a sus discípulos el secreto para seguirlo fielmente, pero ellos no lo reconocieron en el momento. Él dijo: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha.” (Juan 6:63). Y, “por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre." (versículo 65). Los discípulos habían caminado con Jesús durante tres años, aprendiendo, observando y participando en Sus milagros. Sin embargo, incluso ni aun ellos podían seguirlo fielmente en su propia fuerza. Necesitaban un Ayudante.
Jesús prometió muchas veces que, una vez que Él había ascendido al Padre, enviaría un 'Ayudante' a Sus discípulos — el Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26). De hecho, les dijo que era por su bien que Él se iba para que viniera el Espíritu Santo (Juan 16:7). El Espíritu Santo mora en el corazón de cada creyente (Gálatas 2:20; Romanos 8:16; Hebreos 13:5; Mateo 28: 20). Jesús advirtió a Sus seguidores que no debieran comenzar a testificar de Él, como dijo, “hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” (Lucas 24:49; Hechos 1:4). Cuando el Espíritu Santo vino sobre los primeros creyentes en el Día de Pentecostés, de repente tenían todo el poder que necesitaban para seguir a Cristo, incluso a la muerte, si fuese necesario (Hechos 2:1–4; 4:31; 7:59-60).
Seguir a Jesús significa esforzarse por ser como Él. Él siempre obedeció a Su Padre, por tanto esto es lo que nos esforzamos a hacer (Juan 8:29; 15:10). Para seguir a Cristo verdaderamente significa hacerle a Él el jefe. Eso es lo que significa hacer a Jesús Señor de nuestras vidas (Romanos 10:9; 1 Corintios 12:3; 2 Corintios 4:5). Cada decisión y sueño se filtran a través de Su Palabra con el objetivo de glorificarlo en todo (1 Corintios 10:31). No somos salvos por las cosas que hacemos para Cristo (Efesios 2:8–9) sino por lo que Él ha hecho por nosotros. Debido a Su gracia, queremos agradarle en todo. Todo esto se logra cuando permitimos que el Espíritu Santo tenga un control completo de cada área de nuestras vidas (Efesios 5:18). Él explica las Escrituras (1 Corintios 2:14), nos capacita con dones espirituales (1 Corintios 12:4-11), nos consuela (Juan 14:16) y nos guía (Juan 14:26). Seguir a Cristo significa aplicar las verdades que aprendemos de Su Palabra, y vivir como si Jesús camine junto a nosotros en persona.
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Respuesta: En los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), el mandamiento de Jesús de 'sígueme' aparece repetidamente (por ejemplo, Mateo 8:22; 9:9, Marcos 2:14; Lucas 5:27; Juan 1:43). En muchos casos, Jesús estaba llamando a los doce hombres que llegarían a ser Sus discípulos (Mateo 10:3–4). Pero otras veces, Él estaba hablando a quien quería lo que Él tenía que ofrecer (Juan 3:16; Marcos 8:34).
En Mateo 10:34–39, Jesús indicó claramente lo que significa seguirlo. Él dijo, “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”
Jesús trayendo una "espada" y volviendo a miembros de la familia uno contra otro puede parecer un poco duro después de palabras como “todo aquel que en Él cree no se pierda (Juan 3:16). Pero Jesús nunca suavizaba la verdad y la verdad es que seguirle a Él conduce a decisiones difíciles. Volverse atrás a veces puede parecer muy atractivo. Cuando la enseñanza de Jesús pasó de las Bienaventuranzas (Mateo 5:3–11) a la Cruz venidera, muchos de los que lo habían seguido lo abandonaron (Juan 6:66). Aun los discípulos decidieron que seguir a Jesús era demasiado difícil la noche que Él fue arrestado. Cada uno de ellos le desertó (Mateo 26:56; Marcos 14:50). Esa noche, siguiendo a Cristo significó una posible detención y ejecución. En vez de poner en riesgo su propia vida, Pedro negó tres veces que conocía a Jesús (Mateo 26:69–75).
Seguir a Cristo verdaderamente significa que Él se ha convertido en todo para nosotros. Todo el mundo sigue algo: los amigos, la familia, la cultura popular, los deseos egoístas, o Dios. Sólo podemos seguir una cosa a la vez (Mateo 6:24). Dios declara que no deberíamos tener ningún otro Dios delante de Él (Éxodo 20:3; Deuteronomio 5:7; Marcos 12:30). Seguir a Cristo verdaderamente significa que no seguimos algo más. Jesús dijo en Lucas 9:23, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” No existe tal cosa como un "discípulo a medias.” Como lo demuestran los discípulos, nadie puede seguir a Cristo por el poder de su propia fuerza de voluntad. Los fariseos eran buenos ejemplos de aquellos que estaban tratando de obedecer a Dios en su propia fuerza. Su esfuerzo propio condujo solamente a la arrogancia y la distorsión de todo el propósito de la ley de Dios (Lucas 11:39; Mateo 23:24).
Jesús dio a sus discípulos el secreto para seguirlo fielmente, pero ellos no lo reconocieron en el momento. Él dijo: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha.” (Juan 6:63). Y, “por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre." (versículo 65). Los discípulos habían caminado con Jesús durante tres años, aprendiendo, observando y participando en Sus milagros. Sin embargo, incluso ni aun ellos podían seguirlo fielmente en su propia fuerza. Necesitaban un Ayudante.
Jesús prometió muchas veces que, una vez que Él había ascendido al Padre, enviaría un 'Ayudante' a Sus discípulos — el Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26). De hecho, les dijo que era por su bien que Él se iba para que viniera el Espíritu Santo (Juan 16:7). El Espíritu Santo mora en el corazón de cada creyente (Gálatas 2:20; Romanos 8:16; Hebreos 13:5; Mateo 28: 20). Jesús advirtió a Sus seguidores que no debieran comenzar a testificar de Él, como dijo, “hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” (Lucas 24:49; Hechos 1:4). Cuando el Espíritu Santo vino sobre los primeros creyentes en el Día de Pentecostés, de repente tenían todo el poder que necesitaban para seguir a Cristo, incluso a la muerte, si fuese necesario (Hechos 2:1–4; 4:31; 7:59-60).
Seguir a Jesús significa esforzarse por ser como Él. Él siempre obedeció a Su Padre, por tanto esto es lo que nos esforzamos a hacer (Juan 8:29; 15:10). Para seguir a Cristo verdaderamente significa hacerle a Él el jefe. Eso es lo que significa hacer a Jesús Señor de nuestras vidas (Romanos 10:9; 1 Corintios 12:3; 2 Corintios 4:5). Cada decisión y sueño se filtran a través de Su Palabra con el objetivo de glorificarlo en todo (1 Corintios 10:31). No somos salvos por las cosas que hacemos para Cristo (Efesios 2:8–9) sino por lo que Él ha hecho por nosotros. Debido a Su gracia, queremos agradarle en todo. Todo esto se logra cuando permitimos que el Espíritu Santo tenga un control completo de cada área de nuestras vidas (Efesios 5:18). Él explica las Escrituras (1 Corintios 2:14), nos capacita con dones espirituales (1 Corintios 12:4-11), nos consuela (Juan 14:16) y nos guía (Juan 14:26). Seguir a Cristo significa aplicar las verdades que aprendemos de Su Palabra, y vivir como si Jesús camine junto a nosotros en persona.
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
sábado, 30 de julio de 2016
Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Proverbios 2:1-6
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Proverbios 2:1-6
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
sábado, 16 de julio de 2016
¿QUE DICE LA BIBLIA ACERCA DEL RACISMO, PREJUICIO Y DISCRIMINACION?.
Respuesta: El primer punto a entender en este asunto es que sólo hay una raza – la raza humana. Los caucásicos, africanos, asiáticos, indios, árabes, judíos etc., no son razas diferentes. Más bien son diferencias étnicas de la raza humana. Todos los seres humanos tienen las mismas características físicas (con variaciones menores por supuesto). Pero lo más importante, es que todos los seres humanos fueron creados a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Dios ama al mundo entero (Juan 3:16). Jesús dio Su vida por todos en el mundo entero (1Juan 2:2). El “mundo entero” obviamente incluye todas las etnias de la humanidad.
Dios no muestra un favoritismo parcial (Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11; Efesios 6:9), tampoco debemos hacerlo nosotros. Santiago 2:4 dice que cualquiera que muestra discriminación es como un “juez con malos pensamientos.” En cambio, debemos “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos” (Santiago 2:8). En el Antiguo Testamento, Dios dividió a la humanidad en dos grupos “raciales”; los judíos y los gentiles. La intención de Dios fue que los judíos fueran un reino de sacerdotes, ministrando a las naciones gentiles. En vez de eso, la más de las veces, los judíos se volvieron orgullosos de su posición y despreciaban a los gentiles. Jesucristo puso fin a esto, destruyendo el muro divisorio de hostilidad (Efesios 2:14). Todas las formas de racismo, prejuicio y discriminación son afrentas a la obra de Cristo en la cruz.
Jesús ordena que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado (Juan 13:34). Si Dios es imparcial, y nos ama imparcialmente, significa que necesitamos amar a los demás de la misma manera. Jesús nos enseña al final de Mateo 25 que todo lo que hagamos por el más pequeño de Sus hermanos, lo hacemos por Él. Si tratamos a las personas con desprecio, estamos maltratando a una persona creada a la imagen de Dios; estamos lastimando a alguien a quien Dios ama y por quien Jesús murió.
El racismo, en sus varias formas y diversos grados, ha sido una plaga en la humanidad por miles de años. Hermanos y hermanas de todas las etnias, ¡esto no debe ser así! Quienes han sido víctimas del racismo, prejuicio y discriminación, necesitan perdonar. Efesios 4:32 dice, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” No, los racistas no merecen su perdón, ¡no más de lo que nosotros merecemos el perdón de Dios! “... presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” (Romanos 6:13). Hagamos que Gálatas 3:28 sea una completa realidad, “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
martes, 12 de julio de 2016
HONRAR A PADRE Y A MADRE NOS MANDO DIOS TODOPODEROSO.
HONRAR
A PADRE Y A MADRE NOS MANDO DIOS TODOPODEROSO.
Éxodo.20.12. Honra a tu padre y a tu madre,
para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Efesios.6.2. Honra a tu padre y a tu madre,
que es el primer mandamiento con promesa;
Colosences.3.20. Hijos, obedeced a vuestros
padres en todo, porque esto agrada al Señor.
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
lunes, 11 de julio de 2016
LA PALABRA DE DIOS DICEN EN 1 CORINTIOS 6: 9 Y 10
LA
PALABRA DE DIOS DICE EN 1. CORINTIOS 6:9,10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los
borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
AUNQUE NOS ENCONTREMOS LLENOS DE LODO Y SUCIOS...DIOS TOMARA NUESTRAS VIDAS CON
AMOR...SI NOSOTROS LO PERMITIMOS Y NOS LAVARA DE TODA CULPA Y PECADO... EN
1CORINTIOS 6:11 DICE Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya
habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor
Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. HOY ES UN BUEN DIA PARA RECONOCER
NUESTRA VERDADERA NATURALEZA Y REGRESAR A LOS BRAZOS DE NUESTRO PADRE CELESTIAL
...PENSEMOLO Y MEDITEMOS .... DIOS ES NUESTRO REFUGIO Y NUESTRA
FUERZA...NUESTRA AYUDA EN MOMENTOS DE ANGUSTIA.... COMO DICE EL SALMO.46:2,3
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,Y se traspasen los
montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas,Y tiemblen los
montes a causa de su braveza.
Marcos.16.15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Marcos.16.16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
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